A mediados de 1930, el píritu emprendedor del joven Agostinho Martín hizo que la producción de las recetas de dulces caseros que aprendió con su madre se convirtiese en éxito comercial en la ciudad de Piracicaba. Con solo 15 años Agostinho movilizó a su familia alrededor de la producción casera de dulces para el comercio. Era una tradición que empezaba a formar parte de la vida ciudad.
En poco tiempo Dulces Martín empezó a estar presente en todas las conmemoraciones locales, todas las fiestas eran sabrosamente enrequecidas con los riquísimos dulces y tortas de la familia Martín que trabajaba diariamente para dejar la vida de las personas más dulce, atendiendo con prontitud los innumerables pedidos y encargos que se tornaron regulares y permitieron el crecimiento de una empresa que se orgulla de su origen.
El deseo continuar creciendo y la preocupación en garantizar la calidad absoluta en sus productos y en su distribución, daba a dulces Martín una posición de relevancia inigualable, en relación al comienzo de las actividades de la empresa, que a partir de 1939 empezaba a constituir su propia flota de distribución.
En la Segunda Guerra Mundial y en otros momentos históricos difíciles del país, Dulces Martín enfretó momentos amargos, sin embargo con dulzura y dedicación consiguieron mantenerse, enfocando su producción en los dulces cremosos y en las compotasque mantuvieron tradición familiar y que llegan a los días actules como líder de la industria, manteniendo su fuerza con la tercera generación de la familia, que hoy día administra la empresa, propiciando la ampliación de la distribución de sus productos en ámbito nacional e internacional.
El secreto de ese éxito está en la siguiente fórmula: hace más de 70 años, Dulces Martín son confeccionados a partir de una receta simple- frutas frescas y azúcar mezclados con mucho amor y dedicación= para producir lo mejor. Todo eso hace de la historia de esta empresa una dulce tradición.